Apretarse el corsé: La técnica de la manija de la puerta
Todos hemos estado allí: has apretado todas tus x de arriba al centro y luego de abajo al centro y justo antes de atar tus cordones en un lazo, relajas tu agarre en los bucles, solo por un momento, para darle un descanso a tus brazos y... los cordones del corsé se sueltan y vuelves prácticamente al punto de partida. No es divertido.
Cuando esto sucede, para algunos de nosotros nuestra primera reacción es buscar a un amigo, familiar o pareja que nos ayude. Pero, ¿y si no hay nadie alrededor? Es entonces cuando deberías probar la técnica del pomo de la puerta.
3 sencillos pasos, sin necesidad de ayuda. Aquí te explicamos cómo:
Paso 1: Engancha los bucles en el pomo de la puerta
Encuentra una puerta resistente, ábrela y luego engancha un bucle en el pomo que da hacia el interior de la habitación y engancha el otro bucle en el pomo que da hacia el exterior de la habitación. Asegúrate de que tus cordones no estén cruzados y de que estés de espaldas a la puerta abierta.
Paso 2: Empieza a alejarte de la puerta
Lenta y suavemente, empieza a alejarte de la puerta hasta que sientas que no puedes caminar más. Una vez que sientas que no puedes alejarte más de la puerta, inclínate suavemente hacia adelante para tensar cualquier holgura restante en tus cordones.
Paso 3: Desengancha y ata
Sujetando firmemente los bucles (que en este punto todavía están enganchados en los pomos de la puerta) por la base, camina lentamente hacia la puerta hasta que haya suficiente holgura en los bucles para que puedas desengancharlos cómodamente de los pomos usando tu mano libre (¡no sueltes los bucles con la otra mano, o tu corsé se aflojará!). Una vez desenganchados, ata tus cordones en un lazo como de costumbre.
Y ahí lo tienes: 3 sencillos pasos para apretar tu corsé usando la técnica del pomo de la puerta.
¡Feliz abrochado!